- Loco.
- Loca.
- ¿Sabías que estoy soñando?
- ¿Ahora?
- Sí, esto es un sueño; un sueño lúcido.
- A mirá qué bien... ¿y yo qué? ¿existo?
- A veces. Bueno, como es mi sueño, yo lo controlo.
- Dictadora.
- Sí, mirá que puedo hacer lo que quiera; por ejemplo, ahora quiero volar.
- Volemos pues.
- Estamos volando, Pancho.
- Sí, puedo sentirlo.
- Ahora aterrizaremos suavemente sobre éste verde pasto.
- Ahí hay una vaca, ordeñémosla y rasquémosle las orejitas.
- O mejor la convierto en un portal interdimensional.
- ¿Para ir a dónde?
- Al supermercado.
- ¿Qué vas a comprar?
- Uñas, pero no necesito comprarlas, puedo robarlas.
- Robar eso malo.
- No en mis sueños.
- Tengo una idea, Berlioth.
- ¿Cuál?
- Como yo estoy en este sueño, deberías sumergirte en una piscina.
- Qué morboso que sos, por eso te amo.
- Bueno, convirtamos a la vaca en el portal y vamos a la dimensión del queso chédar.
- Bueno, vamos.