Tendríamos que correr.
La tarde.
Ya habíamos caminado unos 300 metros; cuesta abajo, bajo la atmósfera contaminada.
Nos acercábamos a la calle principal, donde nuestro amigo el semáforo nos estaba esperando.
Entre estornudos, mocos, policías y uno que otro duendecillo, vimos la luz verde encenderse.
Pero aún estábamos lejos de ella.
Vos me dijiste:
"Rápido, crucemos la calle"
Yo te respndí:
(¿qué era?)
Ah sí.
"Tendríamos que correr".
0 comentarios:
Publicar un comentario