Pancho y Berlioth 8: Retorno.
-Berlioth.
-¡Francisco!
-Sí.
-Regresaste... ¿dónde andabas?
-Aún no lo sé bien, no recuerdo.
-Hmmm... ¿trajiste algo?
-Sí, traje amor, esperanza y nuevos sueños.
-Eso es muy cursi.
-Lo es; en realidad sólo traje papas fritas y un rinoceronte bebé.
-Bueno, quiero una papa.
-Ok, dame un minuto.
-Sí.
-Ya; Berlioth, tengo que preguntarte algo.
-Dígame.
-¿Dónde estamos?
-Según mi GPS, en este momento estamos en la mente de una uña podrida.
-Eh, pero las uñas no tienen mente, menos las podridas.
-Sí, eso estaba pensando, creo que este aparato está malo. En realidad creo que ni es un GPS; es un refrigerador miniatura.
-Quiero uno.
-Te regalo el mío.
-Ah, muchas gracias.
-Está bien; bueno, es mi turno de irme.
-¿A dónde vas, Berlioth?
-A la montaña rusa que está afuera en el jardín.
-Bueno, acá te espero, estaré rayando el queso.
-Ok, bye.
-Bye, suerte.
0 comentarios:
Publicar un comentario